Sor Rosa Parra                                          

                            

                                       

 

                                                                                                     

 
 
 

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GRACIAS POR VUESTRA GENEROSIDAD

"Proclamad conmigo la grandeza del Señor

ensalcemos juntos su nombre" (salmo 33)

     El 15 de octubre hicimos realidad este versículo del Salmo 33 (34), porque un gran acontecimiento sucedió en la casa Madre de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (Valencia), ocho novicias realizaron sus primeros votos, hicieron pública su consagración a Dios, su total entrega y disponibilidad al servicio de la Iglesia.
     Entre ellas me encontraba yo, Sor Rosa, la más pequeña sierva de la mies del Señor que ante tan gran empresa me veía sin la voz suficiente para alabar dignamente las grandezas que Dios obra a través de la Iglesia, a través de sus ministros, a través de nosotros sus fieles instrumentos, a través de su divina providencia que a veces confundimos por la palabra “casualidad” por eso, ese clamor al pueblo Olivense que con tanta GENEROSIDAD correspondieron. Sí, ¡GENEROSIDAD! (en grande,) porque fue por parte de TODOS, algunos acercándose hasta Valencia a pasar el día o sólo asistir a la celebración eucarística; otros desde su trabajo, su oficio, su estudio, sus obligaciones, se unieron a nosotros mediante el recuerdo o el pensamiento, ofreciendo sus quehaceres, sacrificando el viaje. ¡GRACIAS!
     Como cristianos creemos que Dios nos regala la vida, nos crea para que cada cual con su vocación sea feliz y le de gloria. Estoy convencida de que ese día nuestro Padre gozó al ver que hicimos realidad esta afirmación ya que a mi parecer fue un día extraordinario, un día donde practicamos las virtudes teologales (sabemos que son infundidas por Dios para hacernos capaces de obrar como hijos suyos y a El sólo hay que pedir):

-      Día de FE: no apagamos ese fuego interior, ese anhelo, esa búsqueda de Dios. Ese día creímos, confesamos y reavivamos todos juntos formando una sola familia la Fe en un sólo Dios escondido en las especies (pan y vino), revelado en Cristo y presente en su esposa la Iglesia. La fe es don de Dios y por ello la tenemos que; pedir, como por ejemplo en la eucaristía cuando llega el momento de la consagración y el sacerdote eleva la forma y el cáliz digámosle como el apóstol Tomás "Creo Señor pero auméntame la fe. "

-     Día de ESPERANZA: todos llenamos nuestras baterías, nos cargarnos de optimismo para la vida, rejuvenecimos para ir a nuestros quehaceres con una ilusión sobreabundante, para irradiar en nuestro alrededor alegría, confianza en Dios como los Mártires, ellos nos han pasado la antorcha (de la Iglesia) con un fuego iluminador, al rojo vivo porque no se escondieron y anunciaron el Evangelio a pesar de ir contracorriente, no sólo con las palabras sino con la vida, con sus obras, ¿cómo la vamos a pasar nosotros a nuestros sucesores?.

-    Día de CARIDAD: compartimos, intercambiamos no sólo bienes materiales sino opiniones, ideas, noticias, canciones, anécdotas; recuerdos. En los Hechos de los Apóstoles hay una redacción de las primeras comunidades, dice que a los cristianos se les reconocía no por su uniforme exterior sino por su forma de obrar, (Hch 2, 4 2-47) "Todos los creyentes vivían unidos y tenían toda en común... Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu... con alegría y sencillez de corazón... "; reinaba un ambiente de comprensión y esto hacía que atrajera a más gente a las comunidades, "El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar".

     Deseo hacer llegar estas palabras de gratitud, me gustaría que al igual que el incienso rocía el altar en nuestras celebraciones y sube al Padre la oración de los fieles (nuestras necesidades) así esta pequeña oración de gratitud llegue a su presencia y derrame sobre todos vosotros gracias y bendiciones según sea su voluntad.

     La Santa Madre Teresa (Fundadora de las Hermanitas) necia en rana ocasión: "Gracias sean dadas a Dios pues tanto vigila para que nada nos falte" y es verdad ¿cuántas gracias tengo que dar yo en esta ocasión?.

     Gracias por mi Familia porque ella está en continua vigilancia para que crezca y cumpla la misión que Dios me encomienda. Gracias por los Sacerdotes, ellos son los ministros de Cristo en la tierra, nos administran los sacramentos, nos dan a Jesús Eucaristía (alimento del cristiano), nos ayudan a madurar y mantenemos en al Fe. Gracias por las religiosas, ¡qué gran joya en el pueblo Olivense!, su compañía entre los fieles, sus oraciones y sacrificios ofrecidos por todos nosotros, en silencio .... Gracias por los catequistas y educadores que nos enseñan y nos conducen por esta gran aventura que es la Iglesia. Gracias por las familias que forman y enriquecen las parroquias; por la gente de avanzada edad que con su tradición nos cuestionan a los jóvenes que carecemos de fe y vida interior; por los Jóvenes que como dijo el Papa en el encuentro del 2000 son la corona de oro de la iglesia, el porvenir; por los niños que con su alegría e inocencia peculiar nos enseñan a colocarnos frente al Sagrario.

     Bueno, sólo me queda invocar a la Virgen, Ella que es nuestra Madre y maestra, compañera y peregrina en este caminar de la vida, acojámonos bajo su protección y unidos en la oración estemos mutuamente presentes.

¡En tú FIAT, MADRE pongo mi SI al PADRE!

 

Sor Rosa de la Sgda. Familia Parra Morera

 

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