Textos para Meditar                                          

                            

                                       

 

                                                                                                     

 
 
 

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La anciana y las semillas

 

 

     ¿De qué nos serviría haber nacido si la muerte fuera nuestro destino? Buena pregunta ésta para buscar respuesta en este tiempo pascual en que nos encontramos. Buen tiempo éste para abrir nuestro corazón a la esperanza. Cristo, como el grano que muere para dar fruto, ha muerto para resucitar y resucitarnos también a nosotros a una vida nueva. Tal vez la historia que vamos a compartir pueda ayudarnos a entender cómo lograr que otros también resuciten.

La anciana y las semillas

     Había una vez un hombre que subía cada día al autobús para ir al trabajo.
    Una parada después, una anciana subía también al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por ella. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
     ¡Son semillas! - le dijo la anciana.
     - ¿Semillas? ¿Semillas de qué?
    - De flores... es que miro afuera y está todo tan vacío... Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?
    - Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros... ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
    - Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, alguna acabará en la cuneta y, con el tiempo, brotará.
    - Pero... tardarán en crecer, necesitan agua...
    - Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
    La anciana siguió con su trabajo... Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.
    Unos meses después, yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores...
     ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje!
     Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor:
     - ¿La anciana de las semillas?
     - Pues, ya hace un mes que murió.
     El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
     «Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo? No ha podido ver su obra».
     De repente, oyó la risa de un niño pequeño. Una niña señalaba entusiasmada las flores...
     - ¡Mira, papá! ¡Mira cuántas flores!
    
¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?
     Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas que va arrojando por la ventanilla.

 

Los Tres árboles

     El pasado domingo, con la fiesta del Bautismo del Señor, acababa el tiempo de Navidad. Muchos habrán sido los regalos recibidos durante estas fechas, aunque quizás no todos se han ajustado a nuestros deseos. El siguiente relato puede, tal vez, ayudarnos a descubrir que no siempre nuestros planes, nuestros deseos, nuestras aspiraciones y proyectos son los más convenientes. Comenzamos un nuevo año con abundantes objetivos y mayores metas. Con todo… tal vez no sean los proyectos que el Padre ha pensado para nosotros. Probablemente serán más sublimes. 

Los tres árboles

    Había una vez, sobre un colina en un bosque, tres árboles. Con el murmullo de sus hojas, movidas por el viento, se contaban sus ilusiones y sus sueños. El primer árbol dijo: "Algún día yo espero ser un cofre, guardián de tesoros. Se me llenará de oro, plata y piedras preciosas. Estaré adornado con tallas complicadas y maravillosas, y todos apreciarán mi belleza". El segundo árbol contestó: "Llegará un día en que yo seré un navío poderoso. Llevaré a reyes y reinas a través de las aguas y navegaré hasta los confines del mundo. Todos se sentirán seguros a bordo, confiados en la resistencia de mi casco". Finalmente, el tercer árbol dijo: "Yo quiero crecer hasta ser el árbol más alto y derecho del bosque. La gente me verá sobre la colina, admirando la altura de mis ramas, y pensarán en el cielo y en Dios, y en lo cerca que estoy de Él. Seré el árbol más ilustre del mundo, y la gente siempre se acordará de mí".

    Después de años de rezar para que sus sueños se realizasen, un grupo de leñadores se acercó a los árboles. Cuando uno se fijó en el primer árbol, dijo: "Este parece un árbol de buena madera. Estoy seguro de que puedo venderlo a un carpintero". Y empezó a cortarlo. El árbol quedó contento, porque estaba seguro de que el carpintero haría con él un cofre para un tesoro. Ante el segundo árbol, otro leñador dijo: "Este es un árbol resistente y fuerte. Seguro que puedo venderlo a los astilleros". El segundo árbol lo oyó satisfecho, porque estaba seguro de que así empezaba su camino para convertirse en un navío poderoso. Cuando los leñadores se acercaron al tercer árbol, él se asustó, porque sabía que, si lo cortaban, todos sus sueños se quedarían en nada. Un leñador dijo: "No necesito nada especial de mi árbol. Me llevaré éste". Y lo cortó. Cuando el primer árbol fue llevado al carpintero, lo que hizo con él fue un comedero de animales. Lo pusieron en un establo, y lo llenaron de heno. No era esto lo que él había soñado, y por lo que tanto había rezado. Con el segundo árbol se construyó una pequeña barca de pescadores. Todas sus ilusiones de ser un gran navío, portador de reyes, se acabaron. Al tercer árbol simplemente lo cortaron en tablones, y lo dejaron contra una pared. Pasaron los años, y los árboles se olvidaron de sus sueños. Pero un día un hombre y una mujer llegaron al establo. Ella dio a luz, y colocaron al niño sobre el heno del pesebre que había sido hecho con la madera del primer árbol. El hombre querría haber hecho una pequeña cuna para el niño, pero tenía que contentarse con este pesebre. El árbol sintió que era parte de algo maravilloso, y que se le había concedido tener el mayor tesoro de todos los tiempos. Años más tarde, varios hombres se subieron a la barca hecha con la madera del segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado, y se durmió. Mientras cruzaban un lago, se levantó una tormenta fortísima y el árbol pensaba que no iba a resistir lo suficiente para salvar a aquellos hombres. Los otros despertaron al que estaba dormido. El se levantó, y dijo: "¡Cállate!", y la tormenta se apaciguó. Entonces el árbol se dio cuenta de que en la barca iba el Rey de reyes. Finalmente, tiempo después, se acercó alguien a coger los tablones del tercer árbol. Unió dos en forma de cruz, y se los pusieron encima a un hombre ensangrentado, que los llevó por las calles mientras la gente lo insultaba. Cuando llegaron a una colina, el hombre fue clavado en el madero, y levantado en el aire para que muriese en lo alto, a la vista de todos. Pero cuando llegó el siguiente Domingo, el árbol comprendió que había sido lo suficientemente fuerte para estar sobre la cumbre y acercarse tanto a Dios como era posible, porque Jesús había sido crucificado en él. Ningún árbol ha sido nunca tan conocido y apreciado como el árbol de la Cruz.

 

Un pequeño gusano

     El pasado día 6 de febrero, Miércoles de Ceniza, la Iglesia iniciaba el camino cuaresmal que nos conducirá hasta la Pascua. Tiempo de bajar a lo más bajo para llegar a lo más alto. Con toda seguridad la siguiente historia puede ayudarnos a preguntarnos de qué manera hemos preparado y estamos viviendo nuestro camino hacia el encuentro con Cristo muerto y resucitado.

 Un pequeño gusano

      Un pequeño gusano caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. "¿Hacia dónde te diriges?", le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó: "Tuve un sueño anoche: soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo". Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba: "¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable". Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó, y su diminuto cuerpo no dejó de moverse.
     De pronto se oyó la voz de un escarabajo: "¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?". Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: "Tuve un sueño y deseo realizarlo; subir a esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo". El escarabajo soltó una carcajada y dijo: "Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso". Y se quedó en el suelo tumbado mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.
     Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor le aconsejaron desistir: "¡No lo lograrás jamás!". Pero en el interior del gusanito había un impulso que le obligaba a seguir.
     Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. "Estaré mejor", fue lo último que dijo, y murió.
     Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo, que había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
     Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.
     No hubo nada que decir, todos sabían lo que pasaría, se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.
   
Dios nos ha creado para realizar un sueño; pongamos la vida en intentar alcanzarlo, y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces lo lograremos. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que superar en el camino.

 

Consell de lectura

A) Uns llibres
    
Els llibres que els proposem porten per títol Libro de oraciones para niños de Rebecca Winter i La Biblia ilustrada” de Murray Watts, ambdós d’ “Ediciones Mensajero”.
     S’acosta el temps de les comunions i aquests poden ser un bon regal per als xiquets i xiquetes que participen per primera vegada en el sagrament de l’Eucaristia.
     La primera proposta “Libro de oraciones para niños” és una selecció de pregàries infantils del repertori universal, il·lustrades magníficament per a facilitar als més menuts que es dirigeixquen a Déu en tota ocasió i temps. Uns dibuixos molt acurats i un disseny amb lletra gran animen al seu ús. Pot ser un bon recurs per a què aprenguen a pregar i adquirisquen hàbit. El seu preu és de 15 euros.
     La segona proposta “La Biblia Ilustrada” ens presenta històries bíbliques amb un llenguatge senzill i directe, especialment adreçat a xiquets i adolescents. També trobem resums dels llibres dels Salms, dels profetes o de les cartes del Nou Testament. Excel·lent presentació amb precioses il·lustracions i un disseny clar i molt atractiu. El podem trobar a les llibreries religioses al preu de 18 euros.
B) Un altre
     No sempre disposem del temps necessari per a gaudir de la lectura però, inaugurem aquesta nova secció amb la voluntat d’oferir als oients la lectura d’alguns llibres que ens poden ajudar al nostre creixement personal i al d’aquells que ens envolten.
     La proposta d’aquest mes és la següent. Us proposem la lectura del llibre de José Carlos Bermejo y Marisa Magana que duu com a títol
CÓMO EDUCAR A ADOLESCENTES. GUÍA PARA PADRES.
     De la mateixa manera que es posen límits per a què un xiquet de dos anys no s’assome a la finestra, cal posar límits –alguns innegociables- en l’adolescència. No és fàcil, ho sabem. Al igual que escoltem el plor d’un xiquet i d’un adult per tal d’interpretar allò que està vivint, cal escoltar el què els adolescents conten i allò que no conten, per a caminar junts en la unitat familiar o de convivència. La necessitat d’autoritat –tan rebutjada en aquests temps- és una condició necessària per a poder desenrotllar una personalitat encara no formada.
     Aquest llibre, CÓMO EDUCAR A ADOLESCENTES, intenta donar resposta a preguntes com si cal ser més blanets, més estrictes, més tolerants, menys autoritaris, més comprensius, més amables amb els adolescents de les nostres famílies.  Així doncs, aquesta obra, publicada per l’editorial Sal Terrae (Sal Terre) i que ha eixit a la venda amb un preu de 10 €, pretén contribuir a donar resposta als interrogants d’aquells que busquen un poc de llum en l’apassionant tasca de ser pare i educador de fills adolescents. Us la recomanem vivament. Recordeu: CÓMO EDUCAR A ADOLESCENTES. GUÍA PARA PADRES de José Carlos Bermejo y Marisa Magana, editorial Sal Terrae i que podeu trobar a les llibreries religioses.
C) Y un altre
   
El llibre que els proposem, a aquesta secció que inaugurarem en l’edició passada, porta per títol “ENSEÑAR A CONVIVIR NO ES TAN DIFÍCIL”.
    Manuel Segura, autor d’aquest llibre condensa en aquesta obra els programes per a ensenyar a pensar i desenrotllar la intel·ligència; els mètodes per a facilitar el creixement moral i les propostes d’educació emocional.
     L’exposició de les idees és diàfana i està esguitada d’anècdotes que demostren que tot allò que es diu en el llibre ha estat viscut per l’autor i que no es tracta d’una obra elaborada solament a una biblioteca o a un despatx de la universitat. Les activitats que es proposen han estat contrastades durant uns quants anys en la pràctica escolar i familiar.
    El llibre, de l’editorial DESCLÉE DE BROUWER, el podem trobar a les llibreries al preu de 9€ i ja ha superat la huitena edició.
    Recordem el títol “ENSEÑAR A CONVIVIR NO ES TAN DIFÍCIL” de Manuel Segura.
 

 

Réflexions finals

Primera
    
I per a acabar i ja que ens trobem immersos en el temps de la cinquantena pasqual, un temps que ens crida a tornar a viure la nostra vida de manera renovada, aquesta meditació final.

 VOLVER A VIVIR 

         La vida necesita renovarse continuamente. Tras el verano llegan el otoño y el invierno. Y, tras el invierno, la primavera. La vida es un continuo morir y renovarse, como lo hacen las células de nuestro cuerpo.
    
 ¿Quién puede asegurar que en su vida sólo hay largos días veraniegos llenos de luz y fiesta? En la vida hay también proyectos truncados, ilusiones perdidas, esperanzas olvidadas: recuerdos y experiencias que se parecen demasiado a un invierno con poca luz y calor.
     ¿Podemos volver a vivir con nuevos bríos? Los cristianos estamos convencidos de que eso es posible. No porque seamos mejores ni más fuertes que los demás. Sino porque Alguien, el Resucitado, nos ha probado que el olvido, la injusticia, la traición y la misma muerte en ningún momento significan el final de nada: ni de nuestros mejores proyectos, ni de una etapa de la vida, ni de la vida misma.
     A este Resucitado lo tenemos siempre junto a nosotros. Pero tal vez más de un día o incluso todo un tiempo hemos olvidado que lo teníamos a nuestro lado. No hemos estado muy conectados con su vida. Y, por ello, hemos padecido más fríos y oscuridades de las que hubiéramos deseado.

Segona           
    
Ja que el 14 de febrer, dia de sant Valentí, celebrem el dia dels enamorats una bonica història india per a regalar-li-la a la nostra parella:        

        Un matrimonio muy pobre iba a celebrar el aniversario de su matrimonio.
       Él daba vueltas y más vueltas a su cabeza, sin éxito, pensando cómo conseguir unas pocas rupias para hacer un regalo a la mujer que tanto amaba y que lo había acompañado durante casi toda su vida. Hasta que le vino una idea que le produjo escalofrío: podría vender la pipa, con la que todas las tardes se sentaba a fumar a la puerta de su casa. Con el dinero, podría regalar a su mujer un peine para que pudiese peinar su bello y largo cabello, que cuidaba con mucho esmero.
     Finalmente, con el corazón dolorido y alegre al mismo tiempo, aquel hombre vendió su pipa y se acercó a su casa, llevando envuelto en un pobre papel el peine que había comprado. Allí le esperaba su mujer..., que había vendido su hermoso cabello negro para regalar a su marido el mejor tabaco para su pipa.

Tercera
     Ja que el dia 13 de gener es va celebrar la Jornada Mundial de l’immigrant una reflexió anònima africana ben curiosa:

         “Dice el hombre de color:
         Cuando nazco, soy negro.
         Cuando crezco, soy negro.
         Cuando tomo el sol, soy negro.
         Cuando me asusto, soy negro.
         Cuando tengo frío, soy negro.
         Cuando enfermo, soy negro.
         Y cuando muera, seguiré negro.
         En cambio tú, amigo,
         Cuando naces, eres rosa.
         Cuando creces, blanco.
         Cuando tomas el sol, te pones rojo.
         Cuando tienes frío, azul.
         Cuando te asustas, amarillo.
         Cuando enfermas, estás verde.
         Y cuando mueras, te pondrás gris.
         ¿Y me llamas a mí “de color”?