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Al dirigirme
por primera vez a vosotros, a través de Aleluya, no
puedo más que sacar del corazón sentimientos de alegría
y gratitud.
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Gratitud al
Señor, que un día, me salió al encuentro en el camino de la vida, mostrándome su
Cruz y recordándome “que no hay amor más grande que dar la vida por los demás”.
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Gratitud,
porque enseñándome su camino, me dijo: “sígueme”.
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Gratitud a
la gracia divina, que hace veinte años, “me hizo capaz, se fió de mí y me confió
este ministerio”.
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Gratitud
por haber guiado mis pasos hasta este momento.
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Gratitud
por haberme traído a esta Parroquia de San Roque, en este pueblo tan entrañable
para mí, que es Oliva.
Y Alegría.
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Alegría de
saberme en los brazos amorosos de nuestro Padre del Cielo.
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Alegría
por haber conocido el amor de Dios y haber creído en Él.
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Alegría
desbordante al descubrir, “que Cristo me amó y se entregó a la muerte por mí”.
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Alegría al
poder contemplar, cada día, a Cristo que se entrega como Pan de Vida Eterna.
¡Tanto
derroche de Amor!
¡Qué
felices seríamos si nos dejáramos envolver por este inmenso Amor!
Con
ilusión espero saludaros en la Asamblea Parroquial, el próximo 9 de Octubre,
donde tendrá lugar “el rito de Envío” a la Misión más maravillosa, que es llevar
al mundo el amor de Dios.
D. Vicente
Espasa
Párroco de
San Roque de Oliva
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